¿Y si la generosidad no fuera una competencia?
Esa fue una de las preguntas más llamativas planteadas en la plenaria Generosity Without Borders, cuando Woodrow, en representación de GivingTuesday Data Commons, compartió los últimos datos sobre la generosidad en América Latina y el Caribe.
Su equipo, trabajando con más de 2,000 socios en todo el mundo, ha construido una de las colaboraciones más ambiciosas en la filantropía: una infraestructura de datos diseñada para rastrear cómo, por qué y dónde las personas dan. Los hallazgos están transformando la manera en que entendemos el dar en América Latina —y cómo podemos fortalecerlo.
¿La conclusión principal? La generosidad es generativa.
Cuando las personas dan de una manera, es más probable que también lo hagan de otra. Un turno de voluntariado hoy hace más probable una donación mañana. Donar artículos no sustituye dar dinero: lo complementa. En otras palabras, la generosidad en nuestra región no se trata de “o esto/o lo otro”. Se trata de “sí, y además”.

Dar en Nuestra Región: Un Legado de Fe y Familia
En la filantropía latinoamericana, la generosidad siempre ha tenido raíces profundas. Nuestra historia —para bien o para mal— y nuestras tradiciones religiosas han moldeado la forma en que cuidamos unos de otros.
Dar suele ser un acto profundamente personal. Las familias se organizan para apoyar a los parientes en necesidad. Las iglesias movilizan ofrendas para sus congregaciones. Las comunidades crean esfuerzos colectivos para respaldar a los suyos. Esta intimidad ha hecho que el dar sea central en nuestra cultura, pero también ha mantenido la filantropía cerca de la lógica de la caridad: respuestas inmediatas a necesidades inmediatas.
Los datos lo confirman. En Brasil, casi la mitad de las personas reportaron haber hecho voluntariado en 2024, y alrededor de tres cuartas partes donaron artículos. En México, las donaciones monetarias se mantuvieron estables, pero hubo un notable incremento del 19% en el apoyo a grupos informales, impulsado en gran medida por la Generación Z, que aumentó sus contribuciones en un 45%. Al mismo tiempo, el voluntariado en México disminuyó, mostrando que los jóvenes están participando de manera distinta a las generaciones anteriores. En contraste, en Brasil las donaciones en general tendieron a la baja, con menos personas dando dinero o tiempo como voluntarios —incluidas las generaciones más jóvenes.
Estas tendencias revelan tanto la riqueza de la generosidad en América Latina como los desafíos que enfrentamos. La cultura de dar es vibrante y diversa, pero a menudo sigue siendo fragmentada y reactiva. Para que la filantropía impulse transformaciones reales, necesitamos más que buenas intenciones. Necesitamos un ecosistema de generosidad estratégico, transparente y sostenible.
Conoce más sobre el ecosistema de apoyo a la filantropía en Guatemala en este estudio realizado con el apoyo de Wings y Pionero: Exploratory Mapping of the Philanthropy Support Ecosystem in Guatemala

Una Generación Desconectada
También vivimos en una era de desconexión. Las generaciones más jóvenes, a pesar de estar constantemente en línea, a menudo se sienten alejadas: de sus comunidades, de las instituciones e incluso entre ellas mismas.
Están buscando autenticidad, espacios reales donde la generosidad y la solidaridad se vivan, no se aparenten. Este anhelo es importante porque muestra que la filantropía en América Latina hoy no se trata únicamente de recursos. Se trata de confianza, dignidad y pertenencia.
El reto es que los jóvenes están asumiendo este papel en condiciones cada vez más limitadas. En Guatemala, por ejemplo, el 57% de la población aún vive en pobreza, y casi el 80% de los trabajadores están en la economía informal, sin estabilidad ni protección. Cada año, unos 140,000 jóvenes ingresan al mercado laboral, pero solo 25,000 logran empleos formales con seguridad social. El resto se inserta en trabajos informales, donde las oportunidades son limitadas y precarias.
Esto significa que muchos tendrán dificultades para superar económicamente a sus padres. Y, en ausencia de sistemas estatales sólidos, también cargarán con la responsabilidad de cuidar a los familiares mayores.
A medida que este cambio generacional se desarrolla, las generaciones mayores se irán retirando poco a poco de la participación directa en la filantropía. Su aporte se volverá más financiero que participativo —dando cuando puedan—, mientras que las generaciones jóvenes aportarán la energía, la innovación y el compromiso auténtico que la filantropía moderna requiere. Este equilibrio intergeneracional —dinero de un lado y acción del otro— moldeará el futuro de la generosidad en América Latina.
Hacia una Definición Más Amplia de la Generosidad
Por eso iniciativas como GivingTuesday son tan importantes. Nos recuerdan que la generosidad no puede medirse solo en dinero.
También se expresa en las horas de voluntariado, en el conocimiento y las habilidades compartidas, y en las voces que se alzan para defender la dignidad y los derechos. Estas formas de dar son especialmente significativas para las generaciones jóvenes, que quizá no tengan grandes recursos financieros pero sí una gran voluntad de actuar.
La buena noticia, como destacó Woodrow, es que los comportamientos generosos tienden a moverse juntos. Cuando las personas reciben verdaderas oportunidades para participar —ya sea donando artículos, siendo voluntarios o contribuyendo con dinero—, el acto de dar en un área impulsa la generosidad en todas las demás.
Lo que Cree Pionero Philanthropy
En Pionero Philanthropy creemos que la confianza es la piedra angular de la generosidad. Sin confianza, la generosidad permanece limitada, fragmentada y frágil. Por eso creamos nuestro Programa de Acreditación, que ayuda a las organizaciones sin fines de lucro a demostrar transparencia, eficiencia y sostenibilidad, ganándose así la confianza de donantes y comunidades.
También creemos en la visibilidad. Cada organización —ya sea en la capital o en la comunidad más remota— merece ser vista, conectada e incluida en la historia más amplia del cambio. Esta creencia se materializa en nuestro Mapa Interactivo de más de 9,000 organizaciones sin fines de lucro, que da visibilidad a aquellas que antes eran invisibles.
Mapa Interactivo de más de 9,000 organizaciones sin fines de lucro
Y creemos en el poder de los datos y la evidencia para inspirar acción. Los datos hacen visible lo invisible. Transforman historias en patrones y esfuerzos aislados en impacto colectivo. Cuando las personas ven no solo lo que hacen las organizaciones, sino también los cambios que logran, se sienten más seguras, más inspiradas y más motivadas a dar.
Por eso invertimos en investigación, mapeo y análisis. Porque los buenos datos no solo informan: tocan corazones, desbloquean la generosidad y dirigen recursos hacia donde pueden generar el mayor y más duradero impacto.
Las Ventanas Rotas de la Filantropía
El psicólogo Philip Zimbardo escribió alguna vez sobre la teoría de las ventanas rotas. Cuando una ventana rota en una comunidad se deja sin reparar, envía una señal de abandono y puede llevar a una mayor decadencia. Pero cuando se hacen pequeñas reparaciones, cuando el cuidado es visible, ocurre lo contrario: la confianza crece, el orden regresa y la transformación comienza.
La generosidad funciona de la misma manera. Cada acto —por pequeño que sea— envía una señal. Una donación, una tarde de voluntariado o una voz que se alza en solidaridad dicen lo mismo: esta comunidad importa, estas vidas importan, el cambio es posible.
Cada una de estas acciones suma a la resiliencia de la generosidad en América Latina.
Generosidad Sin Fronteras
La generosidad sin fronteras significa construir un ecosistema donde esas señales se multipliquen —donde los pequeños actos se acumulen en un cambio sistémico.
En nuestra región, no necesitamos esperar grandes gestos para comenzar la transformación. Lo que necesitamos son millones de pequeñas ventanas de generosidad: actos que restauren la confianza, la dignidad y el sentido de pertenencia.
Si abrazamos esa visión, entonces la generosidad en América Latina puede crear no solo una cultura de dar, sino una cultura de renovación.
Para profundizar en estas ideas, te invito a explorar el State of Generosity Report de GivingTuesday Data Commons —un recurso que muestra cómo las personas en América Latina y en el mundo están dando, y cómo podemos crear las condiciones para aún más generosidad.

